viernes, 31 de julio de 2009

Banfield 5-River 0. Una paliza inolvidable (primera parte)

Fue un goleada impensada para el hincha de River que se acercó esa tarde noche a la cancha de Banfield para alentar a un equipo que bajo la conducción del chileno Manuel Pellegrini había tenido un discreto de campeonato hasta ese entonces.
Por aquel entonces el halo ganador de Ramón Díaz sobrevolaba el cielo de Nuñez.
El "Pelado" había obtenido el Clausura 2002 pero la dirigencia decidió no renovar el extinto contrato apostando a un cambio de perfil.
El joven y reciente electo presidente de José María Aguilar estaba aprendiendo como era eso de ser primer mandatario del club más importante de la Argentina. Al día de hoy aun es una verdad a gritos que lejos está de saberlo.
A siete años de aquel cachetazo que el Taladro propinó a River, la perspectiva permite comprender que aquel equipo no subestimo al rival, pero si arribó confiado y en exceso.
Le cabe a Pellegrini responsabilidad en el armado del equipo, la falta de reacción ante el atropello de Banfield y la escasez de respuestas para un equipo desorbitado.
Banfield salió a jugar el partido con todas las luces encendidas y River quedo pasmado ante un equipo que suponía timorato pero que resultó ser agresivo y contundente.
Como se dice comúnmente en el lenguaje tribunero, River arrancó perdiendo desde el vestuario porque Roberto Colautti a los siete minutos puso en ventaja a Banfield y todo era desconcierto.
Un rato después Colautti aumentó y Moreno y Fabbianesi en el cierre de esa primera etapa le puso el broche al descalabro total.
La segunda mitad fue la continuidad de la primera porque Jimenez y Colautti aprovecharon las ventajas enormes de la defensa y anotaron el cuarto y quinto, para que minutos después se desataron los desmanes en la tribuna visitante.




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